Mira, cuando Adam Schefter tuitea que Zach Wilson se dirige a Nueva Orleans, prácticamente puedes escuchar el encogimiento de hombros colectivo de los fanáticos de la NFL. Un acuerdo de un año, según las fuentes, para un tipo que ha sido más un meme que una amenaza desde que fue seleccionado en segundo lugar en el draft de 2021. Los Saints, recién salidos de una temporada decepcionante de 9-8 donde Derek Carr lanzó para 3,878 yardas pero a menudo parecía indeciso, claramente necesitaban un sabor diferente en la sala de mariscales de campo. ¿Pero Wilson? Este no es exactamente el fichaje espectacular que grita "contendiente al Super Bowl".
Aquí está la cuestión: la carrera de Wilson en la NFL ha sido un desastre según casi todas las métricas. En 34 partidos con los Jets, completó solo el 57% de sus pases para 6,293 yardas, 23 touchdowns y 25 intercepciones. Su índice de pasador de 73.2 se encuentra entre los más bajos para cualquier mariscal de campo con tiempo de juego significativo en la última década. ¿Recuerdas ese partido del jueves por la noche contra los Patriots en 2022 donde lanzó para 77 yardas y se negó a asumir la responsabilidad? Ese era Wilson. Fue enviado al banquillo varias veces, perdiendo finalmente su puesto ante Tim Boyle y Trevor Siemian la temporada pasada, lo cual, seamos honestos, es un punto bajo en la carrera para cualquier ex selección número 2. Los Jets lo traspasaron a Denver en abril, esencialmente pagando parte de su salario solo para sacarlo de la plantilla. Eso es una acusación bastante condenatoria.
Entonces, ¿por qué Nueva Orleans? Quizás Dennis Allen y Pete Carmichael Jr. ven algo que Taysom Hill, Jake Haener y Nathan Peterman no ofrecen. Wilson todavía tiene el talento de brazo que lo convirtió en un prospecto tan codiciado al salir de BYU en 2021. Puede hacer todos los lanzamientos, y su atletismo es innegable. Corrió para 468 yardas y cinco touchdowns en sus tres temporadas con los Jets, mostrando cierta habilidad para extender jugadas. La línea ofensiva de los Saints, aunque no es de élite, es mejor que la que Wilson a menudo tenía en Nueva York. Además, tendrá armas como Chris Olave, quien atrapó 87 pases para 1,123 yardas el año pasado, y Alvin Kamara, quien sigue siendo una amenaza desde el backfield.
Hablando en serio: este acuerdo no se trata de que Wilson compita por el puesto de titular en este momento. Derek Carr está afianzado, para bien o para mal, después de firmar un contrato de cuatro años y 150 millones de dólares la temporada baja pasada. Esto es una apuesta de bajo riesgo y alta recompensa para los Saints. Esperan que un cambio de aires, un mercado mediático menos intenso y un cuerpo técnico conocido por desarrollar mariscales de campo (¿recuerdan a Drew Brees?) puedan desbloquear parte de ese potencial latente. Es un clásico movimiento de "podemos arreglarlo". ¿Mi opinión? No lo arreglarán. Los problemas de Wilson parecían mucho más mentales que mecánicos durante su tiempo en Nueva York. No se puede simplemente eliminar la falta de confianza o la mala toma de decisiones bajo presión con el entrenamiento.
Esta es la última oportunidad de Wilson para ser un mariscal de campo legítimo de la NFL. Si no puede mostrar *algo* en Nueva Orleans, incluso en un papel de suplente, su carrera como titular viable habrá terminado. Necesita demostrar que puede aprender una ofensiva, proteger el balón y ser un profesional en el vestuario. Los Saints le están dando una nueva oportunidad, lejos del escrutinio constante de los medios de Nueva York. Pero la presión sigue ahí. Tendrá que superar a Jake Haener, una selección de cuarta ronda del año pasado, solo para ser el suplente principal. Si Wilson ni siquiera puede asegurar el puesto de QB2, es difícil verlo permanecer en la liga mucho más tiempo.
¿Mi predicción audaz? Zach Wilson lanzará exactamente cero pases significativos para los New Orleans Saints esta temporada.